Pero estando en Tokio, ambos consideraban imprescindible que me fuese a conocer Kyoto. Y me convencieron. Con lo cual, para fraseando el titulo del escritor peruano Felipe Pardo y Aliaga, empezaron los preparativos para que “el niño Goyito”, es decir yo, realizara el viaje a la ciudad de Kyoto. Javier se encargo de buscar informacion de hoteles, mientras mi hermana se encargo de buscar toda la informacion relacionada con el tranporte a Kyoto en bus, dado que no tenia el Japan Rail Pass. Ya en casa, tranquilamente, empezamos a planificar el viaje.
Del listado de hoteles, pensaban ambos que deberia irme a un albergue juvenil, pero habia un hotel en particular que llamo mi atencion: un hotel capsula. Habia oido hablar de este tipo de hoteles en España. Se tratan de hoteles donde la gente duerme en pequeñas capsulas que incluyen el tatami, tele y poco mas. Asi que dije que queria ir a ese hotel y mi hermana se encargo de realizar la reserva.
Respecto al transporte, para ganar tiempo y dado que puedo dormir bien en los autobuses, decidimos que era la mejor forma de viajar. Y mi hermana, declarada reservadora oficial del evento, se encargo de realizar las reservas. Ahora bien, esto es Japon, y mi nombre termino transformado a “Gonzalezu Rafaelu”, por aquella costumbre japonesa de que no pueden terminar las palabras en consonante, asi que lo arreglan poniendo una “u” al final, como me ha explicado Javi; y que primero se pone el apellido y a continuacion el nombre. Mi hermana decidio no poner mi nombre completo, para evitar los problemas ocasionados de la transformacion de mi apellido en kanyis que es como se gestiona el japon las reservas y que es demasiado largo.
Ademas, Javi me facilito un libro en ingles con los principales destinos turisticos de cada ciudad de Japon. Y se dio el trabajo de decirme cuales eran los destinos “imprescindibles”. Esos que tenia que visitar si queria volver a Tokio. Y ademas llevaba todo anotado en una libretita que prepare la noche antes de dormir, para poder tener las cosas ordenadas a mi gusto, de a donde queria ir, que visitar, etc., etc.
Con tantos problemas, mi hermana encontro la solucion a todo: preparar un email con un resumen de la informacion de la reservas y mandarmelo al movil, asi solo tenia que mostrar su correo y la gente podia identificarme facilmente. Idea que resulto francamente genial y asi el niño Goyito a podido viajar sin problemas por Kyoto. Ademas, por cortesia, me acompañaron a tomar el primer autobus, que salia cerca de casa de mi hermana en la estacion de Machida. Eso si, me fui a identificar yo, con los consiguientes sudores frios en la frente, porque la chica de ingles no entendia un carajo, mientras Javier fue a buscarme una botella de agua que termino resultando en una variada merienda para que el niño Goyito no pase hambre en su viaje en bus (mas bueno Javi!!). Asi que entre risas por mis sudores y la alegria del viaje a tierras lejanas, me dejaron bien acomodado en mi autobus. Pero aqui realmente empieza la historia.
La estacion central de Kyoto es ENORME. Hay salidas para todos lados y autobuses tanto en la salida oeste como en la norte. Lo primero que hice fue ir a informacion de la estacion y pedir informacion sobre como llegar a los sitios que me habia marcado Javi y como llegar al hotel. Porque seguia sin entender del todo el mapa del hotel. Con el plano de autobuses locales y un callejero, me dispuse a ir al hotel a dejar mi mochila. Pero no fue sencillo. Tuve que perderme en la estacion de Kyoto para, de casualidad, salir por la zona norte de la estacion y darme cuenta que justo eso decia el mapa del hotel: salir por la zona norte. fue 1 hora dando vueltas, entre subidas y bajadas de escaleras hasta llegar a ese lugar con el cual yo ni soñaba de su existencia y desde donde, por suerte, salian tambien los buses a los templos. El hotel estaba a 5 calles y estando mas ubicado en la estacion no fue dificil llegar. Con el movil en mano,hice el pre-registro (porque recien podias hacer el check-in a partir de las 4pm), deje mi equipaje en la consigna del hotel y me dispuse a ir a volver a la estacion de Kyoto desde donde los autobuses salian hacia los templos que iba a visitar.
Al primer autobus llegue de casualidad. Porque le pregunte a un viejito que trabajaba alli de donde salia el autobus para ir al templo dorado y solo atino a mirarme con cara de “no tengo ni zorra idea de lo que dices” mientras mantenia la sonrisa cordial japonesa. Pero mientras hablabamos vi que llegaba un autobus que decia que iba hacia ese templo y me subi. Luego me di cuenta que habian otras personas haciendo cola por el autobus, siempre se hace cola en Japon para todo, pero en mi despite termine colandome sin querer. Y bueno, ya sentado con mi mapa en la mano, empece a ver estacion por estacion hacia donde iba el autobus y como se reflejaba la ruta en el mapa. Con lo que finalmente aprendi a utilizar el mapa y fue mi gran aliado en mis paseos por Kyoto.
El primer dia lo dedique a visitar templos. Los 2 que me habia dicho Javi y otros 2 que estaban de paso asi que entre a verlos y tomar fotos. Los 2 templos de javi una verdadera maravilla. El primero fue el Kinkajuki Golden Temple. Hasta ese momento, era el templo mas espectacular que habia visto en Japon

En Kyoto he optado por la costumbre Hobbit de tomar al menos 2 desayunos. Y el segundo desayuno fue una media docena de sandwich, no grandes, que vienen con huevo y otras cosas sin identificar, donde pude fumar tranquilamente. Y alli al lado habia otro templo de reducidas dimensiones que me dedique a visitar y fotografiar.
Como ya habia caminado bastante, dude en si ir al otro templo recomendado por Javi ese dia. Pero al final decidi ir. Asi que caminando un kilometro mas, pude llegar a la estacion del bus 206 que me llevaria al Kiyomizu Temple. La verdad es que hay una cuesta enorme para llegar al templo, pero vale la pena. Es realmente bonito. Yo llegue cansado, pero al ver la hermosura de ese templo termine por despertar y disfrutar haciendo el recorrido completo.
Luego fui al hotel y me registre, con los consiguientes sudores frios. Y aproveche a echarme una siesta larga y ya por la noche sali a tomar unas cervezas por Gion y conversando con Marc, un amigo frances, me dijo que tenia que visitar si o si el Castillo Nijo y pasear por los alrededores del palacio imperial. Asi que le hice caso y cancele mis planes de ir a Nara y a Osaka por la mañana. Asi que por consejo de Marc, el segundo dia se convirtio en el dia de la visita de los castillos en Kyoto.
Del segundo dia no me puedo quejar: estaba recuperado por el sueñecillo de despues de la cerveza y contento de tener otro dia de paseo por esa zona. El primer desayuno fue un normalito cafe con leche y unas tostadas con mantequilla, pero en un sitio tradicional japones vi lo que seria mi segundo desayuno. Era un “su..algo”. Ni idea de como se llamaba pero se veia rico en la foto. Asi que lo pedi, señalando en la carta lo que queria, como un buen indio ignorante del japones. Y fue curioso ver que para beber alli te daban gratis te verde. Para quienes no lo han probado, el te verde japones tiene al principio un desagradable sabor a pescado. Si, es te y sabe a pescado. Es lo menos raro que vereis en Japon jejeje. La cosa es que con el tiempo, y luego de tomarlo varias veces con comida “tipical japanesse”, el te verde frio esta riquisimo!!! Pero en esa cafeteria tuve otro de mis problemas: no me acostumbro a los palillos japoneses para comer. El comer con palillos es un artes, no os digo ya el cocinar con palillos como hace mi hermana. Pero como tenia hambre y se veia rico, utilice el ingenio y termine utilizando los palillos como una especie de tenedor con solo 2 pinchos y disfrute de mi riquisima comida japonesa.
Del templo de Nijo, solo puedo decirles que es espectacular. El paseo guiado, con pinganillo en la oreja contandome las historias en ingles de Samurais y señores feudales fue genial.Ademas unas niñas que parece que les enseñaban ingles en el instituto no dejaban de decirme hello.. y cuando les respondia no paraban de reir. Parecian sacadas de un manga las niñas. De risa.
Luego fui caminando a pasear por los alrededores del Palacio Imperial. Los jardines de los alrededores son preciosos. Pero ya eran las 1pm y tenia ganas de sentarme, asi que tome el autobus que me llevaria a la estacion de autobuses de Kyoto. O al menos eso pense yo. Porque con mi habitual despiste, termine tomando el autobus en sentido contrario. Una de las estaciones del autobus es una estacion cerrada con acceso al subway, asi que fue lo que utilice para ir a la estacion de Kyoto.
Pero no fui directamente a la estacion de Kyoto. O mejor dicho, fui hacia la estacion en metro pero me quede dormido y desperte cerca de la estacion de Nara. Asi que puedo decir que estuve en Nara, aunque no fui a ver al buda gigante. No tenia tiempo. Cogi el metro hacia Kyoto y comi en un sitio medio tradicional de spaghettis. Aunque al final no pedi nada tradicional, fue toda una experiencia pedir un simple spaghetti bolognesa. Lo de spaghetti, la chica del restaurante lo capto al instante. Pero cuando dije que queria “con meat” (es decir, con carne), ella me repetia que si era con “mi-tu”. Y me costo un poco darme cuenta que como “meat” termina en consonante, solo le estaba agregando la letra “u” al final.
De postre, decidi tomar te latte en el Starbucks, porque habia visto en una mesa un cenicero y me apetecia fumar. Pero claro, despues de hacer mi pedido en la barra, anda explicale a la camarera que te falta un cenicero. Asi que intenta decirle a la cajera y a su compañera que te falta un cenicero cuando no sabes decir cenicero en ingles y ellas no te entienden… una odisea!!! Al final, gracias a dios, terminaron por entender mis gestos cavernicolas de pedir un cenicero. Asi que me fui feliz a tomar mi te y a fumar un par de cigarros. Habia que bajar la adrenalina de la experiencia Starbucks.
Luego por la tarde fui a visitar a Marc a Osaka, paseamos por las afueras del castillo de Osaka, totalmente iluminado. Precioso!!! Tomamos te en su casa y yo aproveche alli para tomarme una siesta, sin querer, de media hora, que fue cuando Marc me desperto para que volviese a Kyoto y no perdiese mi autobus. Un regreso accidentado, porque se averio el tren en el que viajaba y tuve que esperar al siguiente que ya no era express. Total, llegue a las justas a tomar el autobus de vuelta que me dejo en la estacion de Ebina y de alli a casa de mi hermana.
No me puedo quejar de la experiencia del “niño Goyito” en Kyoto. Ha sido un viaje fantastico y me lo he pasado genial. Y tenian razon mi hermana y mi cuñado que no podia irme de Japon sin disfrutar de Kyoto. Solo puedo darles las gracias por animarme a emprender esta aventura.